Refugiarse entre hilos


Vivimos rodeadas de estímulos.

Pantallas, notificaciones, pendientes, listas mentales que nunca se terminan.

Y, sin darnos cuenta, empezamos a hacer todo un poco apuradas.
Incluso lo que antes disfrutábamos.

Tejer apareció en mi vida como técnica.
Pero se quedó como pausa.

Porque mientras tejo no puedo acelerar demasiado.
El hilo marca el ritmo.
Las manos repiten el gesto.
El cuerpo se acomoda.

No es productividad.
Es presencia.

Hay algo muy distinto entre “hacer muchas cosas”
y hacer una sola cosa con atención.

Cada nudo necesita tiempo.
Si me distraigo, se nota.
Si tiro demasiado fuerte, el tejido se deforma.
Si aflojo de más, pierde estructura.

Tejer me ayuda a bajarme del acelere cotidiano,
de esa auto exigencia de ser "multitasking"!

Tejer, pintar, modelar, puede ser simplemente eso,
una forma simple de volver al presente
y de transformar una casa en refugio.

Si sentís que también necesitás una pausa, podés empezar por algo chiquito. A veces alcanza con cambiar la textura de la mesa o sumar un objeto hecho a mano que te recuerde bajar un cambio.

Comentarios

Entradas populares